El Recurso Humano en las Cooperativas Agropecuarias

El Recurso Humano en las Cooperativas Agropecuarias

“El potencial de desarrollo del cooperativismo agropecuario tiene que ver con el desarrollo endógeno, con la revalorización de los recursos locales, del territorio y de los recursos humanos de cada región. El desarrollo cooperativo sostenible es el que le da escala y sustentabilidad al pequeño y mediano productor, y si se puede al grande, pero distribuyendo equitativamente”[1]

Las cooperativas como estructuras asociativas, representan sistemas sociales que interactúan dentro de la sociedad con la finalidad de brindar a sus miembros los más amplios beneficios.  Es importante saber cómo funcionan por dentro, cómo se organizan, cuáles son sus características, cómo interactúan sus integrantes y qué rol desempeñan las personas que trabajan dentro de ellas.

Las organizaciones constituyen sistemas sociales en los que interactúan diversos recursos, los que son empleados para el logro de los objetivos previstos. Es amplia la variedad de recursos que una organización emplea: existen recursos físicos, financieros, humanos, técnicos e inmateriales, que son utilizados a través de una sinergia de los mismos para hacer funcionar la estructura de cualquier organización, independientemente de si busca o no la obtención del lucro.

No sólo existe una gran cantidad de organizaciones que nos rodean, sino que se destaca la cantidad de recursos que las mismas emplean para el logro de sus objetivos.

Las cooperativas, particularmente, constituyen un tipo de organización no lucrativa, fundada en el esfuerzo propio y la ayuda mutua para organizar y prestar servicios. Sus asociados se reúnen para desarrollar una actividad sin fin de lucro y en beneficio exclusivo de sus propios miembros, aunque también desarrollan actividades con sujetos no asociados.

Puede observarse que dentro del vasto universo de las cooperativas (que integran un mundo más grande contenido en las organizaciones con fines sociales) podemos encontrar divisiones dentro de la misma según sea el tipo de actividad que desarrollen. Si bien la legislación cooperativa regula a un sólo tipo de entidad tanto en la constitución como en su administración y control, lo que varía en cada una es el objeto social que realiza, es decir, el servicio que presta a sus miembros asociados; el fin con el que se constituyó. Por tal motivo, pueden señalarse: las cooperativas de trabajo, cooperativas de vivienda, de consumo, de crédito, agropecuarias y de servicios públicos.

La economía en Argentina se ha sustentado a lo largo de su historia en una economía agropecuaria, donde las actividades agrícola y ganadera constituyen la fuente de explotación regional. En este marco, es que los productores que trabajan en el ámbito rural, se asocian con la finalidad de obtener ventajas, principalmente productivas, comerciales y de reducción de costos, dando nacimiento así a las denominadas cooperativas agropecuarias. Se analizará en los capítulos subsiguientes el marco histórico, sus antecedentes, que justifican su constitución.

La forma jurídica determina significativamente la estructura del capital intelectual de una empresa. Especialmente en el caso de una cooperativa, la operativización de los principios cooperativos parece dotar a éstas de una posición privilegiada para gestionar su capital intelectual. El análisis de elementos de su capital humano como el compromiso, la automotivación, la flexibilidad, la creatividad, la compensación, la colaboración o la comunicación parecen dar ventaja a las cooperativas frente a otras formas jurídicas. Eso sí, siempre que se gestionen adecuadamente. [2]

Toda cooperativa agropecuaria, además de contar con una misión, una visión, y objetivos claros acordes con su filosofía, es necesario que posea una adecuada gestión del recurso humano, que les permita permanecer en el tiempo y alcanzar sus metas eficientemente. Para ello debe estudiarse cómo se gestiona el capital humano en estas organizaciones y qué prácticas promueven su desarrollo.

Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) las cooperativas no sólo son importantes como medio para mejorar las condiciones de vida y de trabajo, sino que también ponen a disposición de los usuarios infraestructura y servicios esenciales. La realidad de nuestro país nos indica que las cooperativas agropecuarias han permitido al productor agrícola ganadero acceder a los beneficios de la cooperación y el esfuerzo mutuo por alcanzar las metas propuestas. Las cooperativas agropecuarias, a lo largo de los años, han facilitado a los productores alcanzar mejores y más competitivos precios, mayor uniformidad y calidad en su producción, como acceder al crédito acorde con su situación productiva y financiera.

El trabajo de los productores rurales es la base que sustenta a las cooperativas y a una enorme pirámide económica y social que cada vez es más alta. Históricamente a las cooperativas de productores se las considera una estructura que se origina con el objetivo de cubrir las necesidades económicas, sociales y culturales de los socios, a través de una empresa de propiedad conjunta.

Toda cooperativa requiere de una organización humana integrada que permita el cumplimiento de sus fines y su perpetuación en el tiempo más allá de la vida de sus asociados. Estas entidades representan las formas asociativas de mayor impacto en el desarrollo de las comunidades rurales, son un excelente modelo de asociacionismo micro-empresarial inspirado en los principios y valores de la solidaridad, igualdad, equidad y participación democrática.

Como señala Giuseppina Da Ros, la organización cooperativa es una empresa fundada sobre la primacía de la persona, sobre su promoción y valoración individual y colectiva. Proporciona a sus miembros la posibilidad de desarrollar habilidades básicas para responder a los requerimientos de la organización y asegurar así su gestión exitosa, actúa también para favorecer su realización personal, pues las capacidades propiciadas tienen un potencial transformador para los individuos y los colectivos sociales al eliminar aquellos factores que provocan situaciones de falta de libertad, creando oportunidades para iniciar procesos profundos de cambio y favoreciendo el desarrollo de las comunidades y localidades en las que se insertan y operan.

La finalidad del cooperativismo es el desarrollo integral de las personas, por lo que el enfoque participativo y la preocupación por la formación y capacitación de los asociados y empleados constituyen elementos que caracterizan a la cooperativa como un modelo único y particular de gestión empresarial.

Las cooperativas deben invertir en la formación de su capital humano y tomar las decisiones de forma participativa. La educación cooperativa, conjuntamente con la formación y la capacitación continua permiten, dentro de la cooperativa agropecuaria, formar líderes y promover el trabajo en equipo y la participación activa de sus miembros. La administración y participación democráticas necesitan como soporte la educación y la formación; no es posible una estructura democrática, equitativa e igualitaria sin una activa participación de los asociados y empleados en aspectos como la fijación de políticas y la toma de decisiones; sin embargo, para hacerlo de una manera objetiva, eficaz y responsable, deben estar capacitados.

Los individuos tienen motivaciones diferentes y algunas veces complejas para reunirse y participar en grupos cooperativos. A través de entender los propósitos, los objetivos, la cultura y la identidad cooperativa, los empleados pueden colaborar y mejorar las relaciones con los asociados.

El grado de participación del asociado en una cooperativa depende del impacto que la cooperativa tiene sobre la vida de éstos.

El quinto principio que rige el accionar de las cooperativas, dice que se debe brindar educación, entrenamiento e información a los socios, dirigentes, gerentes y empleados. La temática no sólo debe abarcar el cooperativismo, sino sumar otras materias como la prevención, salud y seguridad, fortalecería de manera contundente a las cooperativas y su movimiento.

En una cooperativa agropecuaria debe capacitarse, motivarse y estimularse la participación de sus miembros, su formación en los principios y valores que caracterizan al movimiento cooperativo en todo el mundo, para lograr una gestión del recurso humano eficiente, justa y digna.

María Victoria Arbide


[1] FONTENLA, EDUARDO. I Jornada de Cooperativismo Agropecuario. Rosario, 14/04/2011.

[2] ELÍAS S. MÁS. “Las Singularidades del capital humano de las cooperativas como elementos caracterizadores de su capital intelectual”. CEGEA. Universitat Politecnica de Valencia. Consultado en http://redalyc.uaemex.mx/pdf/174/17405704.pdf. Fecha 19/07/2011.